El cerebro es extraordinario, ya que en realidad no es un contenedor vacío, hay ciertas cosas que están en el cerebro en forma predeterminada, que desde luego también se desarrollan. Así, ir más allá de la información recibida es posible gracias a un sistema de inferencia.
A partir de las inferencias se crean nuevos conceptos, no importa la complejidad. Por ejemplo: conforme se sabe que una cosa de cuatro patas es un ANIMAL, todo lo que sea similar también lo es. Pero especificar que esa cosa tiene ciertas características la particulariza. Así, ANIMAL es un esquema conceptual y Caballo, Perro, Gato, etc., son conceptos. ¿Fácil?
Si ahora decimos que un Xterokyl tiene cola, cuatro patas, un cuerno y una cresta, evidentemente decimos que es un animal. Esto es una inferencia, ya que no necesitamos la información completa. Y de la misma forma, podemos decir que un Xterokyl nace de otro Xterokyl. Esto es una inferencia predeterminada. Dado que un Xterokyl lo categorizamos en un animal, entonces ANIMAL es una categoría ontológica (o esquema conceptual). Así, a partir de ANIMAL (lo abstracto) inferimos todo lo necesario para nuevos animales (lo concreto).
No se por qué me acordé mucho de la lógica difusa, las reglas de inferencia y el motor de inferencia. En realidad eso que acabas de describir es lo que trata de imitar la lógica difusa.
ResponderEliminarCuriosamente la computación trata de igualar este modelo de procesamiento cerebral que tenemos para llegar al ideal de la inteligencia artificial.
ResponderEliminar¿Crees que algún día será posible igualarlo? Tengo mis dudas.
ResponderEliminarNo, creo que nunca.
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