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sábado, 12 de septiembre de 2026

Los eslabones hacia Cantinflas

Cuando tenía aproximadamente 5 años, recuerdo que la explanada de la iglesia de Tacuba era un lugar muy conveniente para apreciar la tarde o la noche. Al no tener absolutamente ningún puesto de comercio informal, era posible apreciar la iglesia, sus alrededores y a la gente disfrutando de caminares relajados. Hoy no se aprecia ni la misma iglesia y todo se ha convertido incluso en un lugar inseguro, sucio y descuidado.

Si retrocedemos más en el tiempo, a la época en la que las generaciones de hierro disfrutaban de dicha iglesia y su explanada, es posible ubicar a algunas de las muchas personas que trabajaban en el mercado para ganarse la vida. Dentro de esas personas se podía ver a una muy peculiar vendiendo tripas, cargándolas en botes, y siempre con una sonrisa y voz muy peculiares. Esta persona, por cierto, muy joven, solía vestir con un pantalón sostenido entre la cadera y la cintura, con una playera ajustada y siempre con una gabardina negra. Se destacaba por su amabilidad y ayuda. De acuerdo con algunos recuerdos platicando con mi mamá, y según la abuelita de ella, nuestro personaje por las tardes se iba a trabajar en espectáculos cómicos.

Hablamos de Cantinflas, un actor que hizo historia en el cine mexicano y en el cine extranjero. Una personalidad impactante en muchos sentidos y que cuya vestimenta clásica que se le conoció en las películas, fue su vestimenta esencialmente de su día a día y en su trabajo.

Nunca me imaginé que en mis familiares antecesores hubiese algunos que conocieron los orígenes de Cantinflas. Seguramente por la época, se podía decir que por la poca población de ese entonces, era muy factible conocer a quienes fueron posteriormente grandes personalidades del cine.

jueves, 8 de agosto de 2024

La Gestalt a los 80 y 90

El mes pasado estuve en casa de mi papá haciendo diversas cosas, entre ellas descubrí que había un pequeño arsenal de recuerdos que por alguna extraña razón quedaron congelados desde los 80 y 90 hasta la fecha. Particularmente fueron recuerdos de la vocacional y de la carrera. Inicialmente pensé en simplemente tirarlos, pero “algo” me dijo que debía leerlos y después tirarlos. Independientemente de lo que había, el efecto fue muy interesante no solo porque recordé muchos detalles que ocurrieron, sino porque al mismo tiempo entré en una etapa de relajación que hasta el día de hoy predomina.

Pareciera que ese “volver a vivir” cerró y concluyó inquietudes que incluso por la misma distancia del tiempo, tampoco percibía. No puedo expresarlo de otra manera, pero lo cierto es que esa paz interior se disfruta bastante. De hecho, las actividades en casa de mi papá evidentemente me llevan a toda la infancia y adolescencia disfrutada y no disfrutada en ese espacio especial, seguramente también influyeron en cerrar muchos elementos que son necesarios para hacer crecer el Ser y estar mental y emocionalmente más estable.

Nuestro pasado es relevante, y como lo dije una ocasión: el pasado es referencia, no residencia. Esta pequeña referencia hoy por hoy es una herramienta para vivir mejor, vivir feliz, vivir intensamente. 


sábado, 30 de junio de 2018

La danza de las horas

Las trompetas inician su sonar rítmico e inmediatamente el coro coordinado acompaña el melódico transcurrir del tiempo. El pandero y la batería complementan la armónica danza de las únicas 24 participantes. El escenario es infinito y las bailarinas pasan una y otra vez. No se cansan. Y lo más interesante es que la raza humana las inventó y las sincronizó, y han sido tan impactantes a tal grado de depender de ellas para todas sus actividades. Así, la danza suena una y otra vez cada día y cada instante.

En ese transcurrir de tiempo, o para ser más exacto, en ese túnel del tiempo pasa la vida en toda su magnificencia y el ser humano rara vez se percata de ello, aunque curiosamente lo único que no olvida son a las 24 bailarinas. ¿Quiénes disfrutan de la danza? Se dice que sólo los niños. Y precisamente cuando era niño conocí una pieza musical que describe imaginativamente ese túnel del tiempo con sus 24 participantes en escena: las 24 horas del día. Se trata de la pieza musical interpretada por Ray Conniff: la danza de las horas.

En seguida les dejo una de las grandes piezas musicales que marcaron mi niñez al escucharla en muchos momentos maravillosos de juego y, que actualmente, cada vez que la escucho me lleva a lugares increíbles con grandes recuerdos.


domingo, 12 de febrero de 2017

El separador de amatlapalis

Medio día y la actividad da inicio. Movimiento de cosas par un lado, movimiento de cosas para otro, algunas cosas van a la basura, otras aparecen de la nada y confirman que mi mente las olvidó por un cierto período. Algunos seres diminutos corren de un lado a otro tras la amenaza de destrucción de sus hábitats. De repente, tras redescubrir una nueva imagen de los espacios cotidianos, producto de la organización minuciosa, ¡aparece la piel de víbora!

Sí, corría el año de 19XX y... un momento, ¿mil novecientos qué? Lo sé perfectamente, simplemente el regresar hasta esos años maravillosos del primer semestre de la carrera en una de las instituciones educativas más prestigiadas del país, es un viaje en el tiempo que requiere decir mil cosas, pero no es posible, los detalles son tantos que sólo diré que en esos tiempos esa piel de víbora llegó para formar parte de los grandes recuerdos.

Una piel de víbora que días después formó parte de una colección de separadores de hojas debidamente enmicados y que fueron regalados por uno de los grandes amigos del tronco común. Ahora una persona dedicada a la veterinaria, fue un amigo que me ayudó para estudiar las bases de la ingeniería, pasando por matemáticas, física, química y termodinámica… ¡Uff! Fue todo un reto obtener buenas calificaciones. Ese amigo me ayudó fuertemente pero de una manera muy poco convencional porque fue para mí todo un reto: el entender lo que veíamos en cada materia para poder enseñarle y tratar de garantizar que él pudiera obtener también buenas calificaciones. Grandes fueron las tardes encerrados en la biblioteca con un par de libros y un cuaderno de ejercicios repitiendo mil veces cada ejemplo...

Hoy que me encuentro de nuevo este maravillo separador me pregunto si este amigo sabrá que aún lo conservo en perfecto estado. Mientras tanto sospecho que mi separador seguirá dando servicio para muchos libros más que aguardan pacientemente que los lea.

Nota: para los inquietos, el año XX corresponde al año (específicamente mes de diciembre) en que se pagaban alrededor de 2,630 viejos pesos por dólar.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Los lacitos

Recuerdo que cuando estaba chico e iba a la tienda con mi mamá, y sabiendo que pasábamos a comprar a la “Tienda Grande” (nombre oficial: Abarrotes La Única), me encantaba ir porque seguro podía adquirir golosinas, especialmente los lacitos de diferentes sabores. Mis sabores favoritos eran fresa, naranja y limón. Puedo decir que eran de un sabor único. De hecho eran una diversión porque el lazo venía con una longitud bastante grande, tal vez de un metro y todo enrollado y eso era motivo suficiente para la imaginación.

A cuatro décadas de esos grandes momentos, hoy me encuentro con los lacitos en una prestigiada tienda clásica que hay en todas las plazas que abre desde las siete de la mañana y cierra a las diez u once de la noche. Y evidentemente no pude esperar a comprarlos. Los encontré con el nombre de “Lacitos Creatable”. No recuerdo el sabor de los lacitos de aquellos años, pero puedo decir que el sabor de estos no es nada despreciable.

Para todos aquellos que les fascina la golosina, puedo decir que los disfrutarán. Mientras tanto, estas líneas las he escrito acompañado del sabor de los lacitos.

domingo, 24 de noviembre de 2013

La séptima canción

El CD apareció sin buscarlo, estaba perdido entre la misma colección de CDs. El título dice “The Seventh Song”. La música no se hizo esperar e inmediatamente la tranquilidad de la música invadió el interior… Grandes recuerdos, sobre todo de aquellas excelentes conversaciones que se daban hace algunos ayeres con un gran amigo.

A una década de distancia y tras buscar algo de información acerca del artista aún no mencionado, me encuentro con la sorpresa que estará en México en ¡dos días más!

Tal pareciera que las coincidencias se alinearon y todo se conjugó en este único punto: un CD, un recuerdo, un momento de relajación, un espacio para el encuentro, una gira desconocida para mí hasta el momento de hacer esta entrada.

Steve Vai, en este excelente compendio, deja ver lo interesante de su música. Les dejo lo que desde mi consideración es lo más representativo de dicho álbum: “For the Love of God”.

lunes, 27 de agosto de 2012

El regreso a los mejores tiempos

La música, una de las más maravillosas creaciones del hombre, fuente de inspiración, creadora de sueños instantáneos, origen de poesías, impulsora de energías internas del cuerpo humano, generadora de una gran cantidad de sensaciones, obra maestra de muchos artistas, deleite de deleites entre acordes…

Los ritmos, lentos, rápidos, cadenciosos, folklóricos, acústicos, volátiles, inusitados, llenos de alegría, acompañados de humor, creados desde los sentimientos más insospechados del ser humano, resultado de grandes romances, hechos para los grandes sentimientos, representación de la naturaleza, producto cultural…

El círculo, un todo que no tiene principio ni fin, una representación de que todo vuelve a su origen cuando termina, la curva perfecta, el misterio, un símbolo de excelencia entre diferentes formas de pensar, una abstracción matemática con un valor universal infinito, vibración armónica constante…

La energía, el todo en el universo, el todo en el multiverso, la constante en todo lo que nos rodea y en todo lo que somos, presente en todos los mundos, presente en todos lados, presente en toda escala concebida, transformación eterna…

El hombre, un ser sobre la faz de la Tierra que siente la energía, interpreta la energía, visualiza la energía, genera ritmos a partir de la energía, encierra energía, crea música de la energía, genera energía de la música, que consciente o inconscientemente está en un círculo que recorre una sola vez en su vida, tarde o temprano se da cuenta que está marcado por aquellos ritmos que vivió y sintió en su niñez y en su juventud…

No importa cuantos ritmos nuevos se generen con el paso del tiempo, no importa qué clase de música esté de moda, no importa qué éxitos musicales surjan, no importa cuánto tiempo dure la moda de esa música, no importa si hay nuevas grandes voces, no importa si se rompieron los records de ventas, al final lo único que importa es que ese ser humano se da cuenta que los mejores ritmos siempre serán los de su niñez y los de su juventud, y tal vez, y sólo tal vez, tan sólo algunos cuantos en su adultez y resto de su vida.

Así, cada uno de nosotros, tarde o temprano volverá a su música de origen. Cada uno de nosotros siempre dirá que: la mejor música es la de nuestros tiempos

domingo, 19 de febrero de 2012

Recordando a Herb Alpert

Mientras nos perdemos en muchos ritmos modernos, éxitos gigantes como los de Herb Alpert son prácticamente desconocidos. Aria y Fandango de 1982 son los últimos que recuerdo.



Pero pasemos a los verdaderos éxitos de Alpert de principios de los 60s, por ejemplo: A Taste of Honey y el grandioso Tijuana Taxi.


Por mis afinidades al Rock and Roll, evidentemente me quedo con A Taste of Honey. Estos videos hoy me los encontré en la red y me hicieron recordar infinidad de cosas de cuando era niño. Escucharlos es una delicia que vale la pena.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

La clase de matemáticas

El fin de semana fui a visitar mi sobrino, fue su cumpleaños. Después de las correspondientes felicitaciones y tras conversar brevemente, mi sobrino me dijo que le ayudara a unas cuestiones de matemáticas. Evidentemente le dije que sí y… ¡Oh sorpresa! Se trataba de la división de polinomios, temática que yo en la secundaria nunca le entendí, de hecho pasé de noche y dije nunca más volveré a saber de esto (sí, cómo no).

Evidentemente tuve que decirle a mi sobrino que me mostrara en dónde había empezado el tema para “ver” cómo le iba a hacer para explicarle. Mi sobrino en uno de esos momentos me dijo: “No le entiendes, verdad tío…”. ¡Y la presión aumentó!

Afortunadamente, tras un par de minutos pude ver un ejemplo muy básico y alcancé a ver cómo lo resolvió. Después de ver otro ejemplo, me di cuenta lo sencillo que es hacer una división de polinomios. Una vez dominado el esquema, le expliqué todo lo necesario y al final, mi sobrino pudo hacer sus propios ejercicios.

Como dice el dicho: “lo que no has de querer cerca lo has de tener” aplica muy frecuentemente. Después de algunos milenios de haber salido de la secundaria, el haber aprendido la división de polinomios ha sido muy satisfactorio. Evidentemente el álgebra es la esencia.

domingo, 20 de marzo de 2011

Llorando se fue

Aunque le cambien nombre y la cante quien la cante, "Llorando se fue" será siempre un éxito. He aquí la versión de los 80 y exitosa en México, que por cierto bailé muchas veces.



Y desde luego no podía faltar la versión Lambada.



Vaya, hasta los más famosos le entran al refrito...



Y como lo dije una vez: ¡ya no hay creatividad musical!

martes, 28 de diciembre de 2010

La chica de la nevería

Caminando por una de las grandes calles de la Ciudad de México, en una de aquellas donde la mayor parte de la gente acostumbra proyectarse como “fresa”, y con una tarde apacible llegamos a un descanso para tomar un helado. La plática se vio interrumpida por la chica que nos llevó las cartas.

Una mirada rápida bastó para darme cuenta del perfil y de los rasgos finos de la chica. Lo primero que me llamó la atención fueron sus cejas, seguido del cabello rizado y finalmente el equilibrio entre ojos, nariz y boca. Un “dulce capricho” que la naturaleza no siempre ofrece y que si no mal recuerdo, han pasado algunos años para poder apreciar nuevamente a una chica con tales características. Aunque la plática continuó con diferentes temas interesantes, mi cerebro no podía desprenderse de las facciones de la chica.

Esto me recordó una canción de Heleno de 1971: La Ichpokatl de la Boutique. Para quienes no conocen esa canción he aquí el video. Algunos tal vez la recuerden en un refrito a ritmo de cumbia.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Una gran imaniatl: los 70s y 80s

Desde que tengo memoria, la música de los 70s y 80s ha sido mi preferida. Hay muchas razones para ello: que tal vez cuando era niño la escuchaba en la radio y era moda, o hasta el propio gusto personal. Pero si ponemos un poco de atención en lo que escuchamos actualmente, hay una gran cantidad de refritos musicales de esas épocas, tanto por nuevos intérpretes como en diversos géneros musicales. Incluso, en muchas estaciones de radio tienen programación especial de esas dos décadas.

Una ocasión, platicando con un amigo, me comentaba que él abandonó la música más reciente porque la sentía “hueca”, sin sentido y totalmente fugaz: faltaba la propuesta creativa del intérprete, e incluso del autor. Es cierto, vivimos en una época donde la creatividad musical se está extinguiendo. No sé a qué se deba, me faltan muchos argumentos para responder, pero creo que algunos factores son la extinción de sueños, de fantasías, de mundos de color rosa y tal vez hasta de la pérdida de cierta inocencia en las generaciones actuales y hasta en nosotros mismos. La superficialidad moderna está matando a la música y al arte en general.

¿Qué cantante actual tiene impacto como lo fue José José, Juan Gabriel, Roberto Carlos, Napoleón, Diego Verdaguer, Julio Iglesias, Joan Sebastian, Emmanuel, Yuri, Daniela Romo, entre muchos otros? Y vaya que todos ellos fueron contemporáneos y sus éxitos eran no solo arrasadores, eran numerosos y con una energía única. Lo mismo sucede con los grupos musicales, aunque creo que algunas excepciones las tenemos con la música del norte: banda, quebradita, duranguense, cumbia texana, etc. Claro está, descartando gran parte de sus éxitos que fueron los éxitos de antes.

Indaguemos un poco sobre la composición y el ritmo musical. Hablemos de un Timbiriche que a finales de los 80s sus discos 7, 8 y 9 fueron prácticamente grandes éxitos. La composición musical en esos discos es única e inigualable. Pasemos ahora a un escenario extranjero: Michael Jackson y su éxito Billie Jean; esta pieza musical tiene un gran ritmo que también es inigualable. En ambos casos, el ritmo en esas piezas musicales es tan vigente como si se hubieran creado ayer, no tienen ningún toque de antigüedad, han pasado más de 20 años desde que aparecieron y son del gusto de las nuevas generaciones. ¿A dónde están las nuevas propuestas y las promesas musicales? Las pocas que hay solo tienen éxitos momentáneos.

Mientras tanto, ¡Arriba los 70s y 80s!

domingo, 11 de julio de 2010

La promesa cumplida

Tras escuchar tu grito de ayuda, mis palabras fueron: “Si necesitas un amigo, no mires a un extraño, sabes que al final siempre estaré ahí. Y cuando tengas dudas, cuando estés en peligro, mira alrededor y ahí estaré”. He cumplido y seguiré cumpliendo al pié de la letra. Eso tenlo por seguro, ya que la amistad está blindada.

Este éxito de 1988 tiene una letra que siempre me ha gustado, la música es muy buena y me trae muchos recuerdos de aquella época. No obstante me puse a pensar si realmente es una promesa cumplida. Después de analizar unos instantes me di cuenta que sí, sí es una promesa cumplida porque todo está acotado a las palabras mencionadas.

Y todo esto salió porque en mi cuarto tengo impresa y pegada en la pared la letra completa de esta canción que me recuerda que hay una promesa que no he cumplido: repetir fluidamente toda la letra, al ritmo de la canción y sin cambiar las palabras. El resultado ha sido siempre como un trabalenguas que uno mismo no sabe qué dice. Espero pronto cumplirla.

domingo, 20 de junio de 2010

Las arenas del tiempo

A inicios de los 90 me dieron una copia de un juego muy interesante. Sus gráficos eran muy sencillos pero tenían un diseño que impactaba. Se trataba de un príncipe tenía que rescatar a una princesa, cuyo castillo estaba lleno de pasadizos secretos, un sin fin de trampas, muchos obstáculos, pócimas mágicas, una gran cantidad de guerreros con espadas y muchos, pero muchos saltos de alta complejidad. Con tan solo una hora de tiempo el objetivo era pasar los 12 niveles para llegar hasta donde estaba la princesa. Lo interesante del juego es que hay un instante en donde el acrobático príncipe queda atrapado por todos lados. Sorpresivamente, el rescate llega por un pequeño ratón que manda la princesa, y cuyo peso tan insignificante es suficiente para activar una compuerta y continuar adelante.


(C) Wikipedia

Desde luego, el juego se hizo un vicio para mí y tras llegar a su conclusión en 58 minutos, llegué a dominar el juego para terminar en 32 minutos continuos. Nunca pude bajar mi propio récord, pero la diversión era increíble. Aún sabiendo cómo era todo el juego, ¡lo compré original! Y entonces conocí más acerca de la historia del Príncipe de Persia. La fascinación creció y pasaron varios meses hasta que llegó La Sombra y la Flama y la enajenación creció aún más. Nunca pude terminar el juego. Posteriormente aparece la tercera versión en 3D y la última de la que estaba enterado: Las Arenas del Tiempo. Indagando un poco en la red, hay varias versiones más.

Esta noche que vi la película de este juego de video en compañía de una gran amiga (una persona muy especia para mí) y al mismo tiempo siendo una noche de un día también muy especial, de esos que sólo se celebran una vez al año, puedo decirles que los productores lograron una excelente adaptación. La película tiene además un mensaje concreto acerca de la honestidad y la verdad.

Sin más que decir, el tan solo recordar esos grandes momentos, es ¡volver a vivir! Tal y como se hace con las arenas del tiempo...

domingo, 2 de mayo de 2010

Cosmos: neyolnonotsalistlis sobre un pasado

Disculpen que los deje, pero se me hace tarde, tengo un compromiso importante, es “un viaje personal” que no puede esperar y casi es la hora...

¡Justo a tiempo! Son las 17:00 horas exactas. Otro poco y no abordo la nave. Gracias a la tecnología, solo necesito mover una palanca y listo, la nave se enciende y sin darme cuenta, me encuentro en algún punto del inmenso universo. Bien, veamos que tenemos el día de hoy. Veo las galaxias, los planetas y otras cosas que no comprendo pero resultan fascinantes. ¿Cómo? ¿Qué? Interesante, me encuentro en los inicios del universo... Ahora estoy viendo el momento cuando se forman los planetas... ¡Excelente! La evolución pasa frente a mi y apenas comprendo muchas cosas. Mi nave es extraordinaria ya que ahora me encuentro en Egipto, paso rápidamente a Grecia y a otros lugares que nunca he oído... El viaje continúa por el tiempo... Pitágoras... Galilea... Alejandría... Expediciones lunares... Magnetismo... Gravedad... Mundos dentro de mundos... Lo micro y lo macro... Dejen prendo mi radio porque la música es interesante... Sí, escuchar los “sonidos” del universo y de la historia es bastante placentero. ¡Qué aprendizaje: ciencia, historia y misticismo! El viaje ha terminado, ahora dejemos esto para otro día, tengo que hacer tarea... qué aburrido.

Hace algunos meses conseguí una serie de televisión bastante exitosa de los años setenta. Después de pasar algunos fines de semana recordando muchas cosas con cada uno de sus interesantes episodios me di cuenta de algo que tal vez nunca fui consciente o al menos, no en su totalidad. Por la edad que tenía, no podía comprender todo el material que veía, pero algo sí fue seguro: se despertó mi curiosidad por todo lo que hay alrededor, lo pudiera ver o no. Ahora que he puesto toda mi atención a cada uno de los episodios, redescubrí de dónde se fijó mi gusto por determinado género musical que sin saberlo lo reencontraría a mediados de los noventa. Por primera vez fui consciente que desde esa época siempre buscaba no un porqué, sino una razón o justificación de las cosas. La inquietud de saber de dónde venimos y hacia dónde vamos coincidía, al menos, con la evolución, mas no era suficiente porque la parte del misticismo siempre nos ha envuelto y la consecuencia de ello es que ahora dedico cierto tiempo a la educación del espíritu (que no tiene nada que ver con religión). También comprendí porqué me dediqué a la ingeniería, tal vez como un ideal que en mi inconsciente prevaleció desde aquella época y que quizás, como una forma de aproximarme al cosmos, tengo un espacio donde puedo crear mis propios universos para trabajar.

Tal vez estén o no de acuerdo en que algo tan simple como una serie de televisión pueda formar un ideal en una persona, pero de que la televisión es influyente, lo es y lo comprueban muchos estudios realizados. Pero hay algo que realmente es seguro: nunca he conocido mejor programa del universo que Cosmos, la razón es simple: tiene una riqueza no solo científica al alcance de los que no somos expertos, su riqueza va acompañada de cosas filosóficas, históricas, reflexivas y de conciencia. Y a todo esto, ¿cuál fue la música interesante? Bien, la serie va acompañada de uno de los grandes exponentes del New Age: Vangelis.

Se dice que lo que recibimos y absorbemos cuando somos niños nos moldea para cuando crecemos...

jueves, 8 de abril de 2010

El tlalnamikilistli dominicano

Amantes y locos tienen la mente arrebatada, tan poblada de fantasías, que perciben más de lo que la pura razón es capaz de aprender. El orate, el que pena de amor y el poeta destilan imaginación...

= William Shakespeare =


Es evidente que cada una de las antiguas civilizaciones, culturas, tribus, pueblos, etc., tienen antecedentes culturales invaluables. En cada uno de ellos predomina la representación visual como una forma de describir con la mayor realidad posible, sus creencias y/o interpretaciones de las cosas, del mundo que los rodea y, seguramente de la divinidad. A cuatro años de haber visitado la República Dominicana y de haber conocido una de esas representaciones ancestrales de lo que heredó este país, mantengo un recuerdo muy fresco.

Caminando por la playa de Punta Cana, me encontré con un sin número de puestos que venden lo tradicional y lo no tan tradicional. Desde los comunes trabajos con corales hasta las representaciones de su pasado. Me quedé fascinado con lo que pude observar. Cada uno de los cuadros que venden es un conjunto de cuadros más pequeños (¡y no necesariamente son cuadrados!), de muy diversos colores y formas pictóricas que según el acomodo describen esencialmente formas alternativas de la prosperidad. En todos y cada uno de los cuadros es posible apreciar un sentido de naturaleza, orden, retos, lucha y porvenir en forma muy clara. Las personas que venden estos cuadros siempre describen el significado.

Como dice esa famosa frase, a veces muy controversial, “una imagen vale más que mil palabras”, pero que en este caso se justifica por la riqueza visual. La siguiente foto corresponde a la obra que me causó más impacto y, que hasta la fecha me es imposible dejar de admirar. Solo quiero comentar que al centro y cargado hacia la parte superior izquierda, existe un recuadro que está en sobre relieve y se distingue del resto, tal vez lo noten o no, pero espero lo puedan identificar.


Finalmente les comento que esta obra me fue irresistible y la adquirí sin pensarlo dos veces.

lunes, 22 de febrero de 2010

Correos tlakaualis

Indagando en los miles de correos que se van almacenando a lo largo de muchos años, me encontré con casos curiosos que ya no recordaba.

Desempolvé un correo que escribí hace 4 años y que me lo envié a mí mismo. Realmente ya no me acordaba de ese correo, que lleva por título: “Hoy la vi...”. Aunque estuve tratando de recordar una y otra vez, no pude identificar a la persona que describo, lo cual me obliga a pensar en un simple lapsus memoriae (dado que tampoco garantizo acordarme en el futuro).

En otro correo, aparece la descripción de una plantilla para anteproyectos con la idea de crear nuevas empresas. Lo sobresaliente es que se consideró el riesgo y la mercadotecnia, algo que a veces se deja de lado. ¿En qué momento se quedó abandonado el proyecto que dio origen a la platilla? Creo que la inercia de mis actividades nos llevó a dejar todo en papel.

Descubrí que tengo correos que piden un simple “hola” y que al no contestar en un tiempo razonable se convierten en gritos que solicitan atención inmediata. Esto me llevó a reflexionar que aunque estamos conectados todo el día y todos los días, dejamos pasar cosas que son importantes entre nuestros contactos. Es increíble que hasta electrónicamente abandonamos a nuestros familiares y amigos.

También me encontré con un correo misterioso, de aquellos que la gente escribe de forma peculiar y generan una atmósfera de desconfianza, pero que al ver de quién se trata todo se vuelve totalmente confiable y finalmente causa risa. Lo interesante es que este correo desencadenó un sin número de alegrías y bienestares personales que hasta la fecha mantienen una excelente amistad.

En otro correo apareció una participación que hice en un foro internacional sobre emociones personales, ruptura, realización y temas relacionados. A partir de ese comentario me solicitaron participar activamente. Nunca lo hice. Creo que, tal vez, la razón esencial es que prefiero ayudar a la gente en persona y retroalimentarme de forma inmediata. ¡Esa es una razón de ser!

Estos son solo algunos casos del baúl de los correos olvidados...

sábado, 20 de febrero de 2010

Las pausas en la yolistli

Con el paso del tiempo, se van concretando ciertas cosas que uno busca. En ese proceso, uno se desprende de otras cosas más, no solo por concentrarse en lograr la meta, sino por que el medio también influye. Sorpresivamente, aparecen ciertas personas que motivan a buscar y retomar justo ese instante en donde se hizo una larga pausa, y es cuando uno se pregunta ¿Qué hice en todo este tiempo? ¿Cómo pude dejar las cosas guardadas solo en un recuerdo? La realidad es que no podemos hacer todo a la vez y tenemos que priorizar. Pero siempre podemos volver a oprimir el botón de “reproducir” y continuar donde nos quedamos.

El regreso a los “escenarios”, cualquiera que sea el caso o la situación, es bastante confortable. Y no se diga si hasta la energía de ese entonces se vuelve a sentir. Pero además hay otras cosas interesantes como el “actualizarse”, factor esencial y que al mismo tiempo es un reto que culmina en más sensaciones agradables. El contraste de aquellos tiempos con respecto a las nuevas experiencias deja entrever que siguen existiendo patrones comunes que muchos siguen y con los cuales se defienden. Otros mejoran dichos patrones y los convierten en sus mejores armas para dar paso a la fascinación. La magia de los contrastes hecha a volar la imaginación para perfeccionarse y lograr nuevos retos.

Detrás de los contrastes y de los escenarios, se deja entrever el gusto de otras personas y el posible gusto de uno mismo. ¡Gracias a esa persona que provoca volver a “reproducir de la cinta”!

¡Viva la yolistli!

miércoles, 6 de enero de 2010

El recuerdo de un gran ajauili

Hace muchos años, me encontré con un pequeño dragón, lo adopté y tuve muchos años de diversión imaginándome historias fantásticas. Hoy les presento a ese dragón favorito, con sus temerosos dientes y su gigantesca espada mágica.



¿Cómo se llama? Nunca le puse nombre, solo es mi dragón favorito. Pero se aceptan sugerencias.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Una visita a mi Alma Mater

Este viernes fui a visitar a uno de mis amigos a Zacatenco. Dejé mi coche por alguna calle de Lindavista y entré por la ahora llamada Plaza Roja. Para quienes no sepan, esta plaza es la explanada donde se encuentra Lázaro Cárdenas, entre el famoso “Queso” (el Centro Cultural Jaime Torres Bodet) y un edificio reestructurado que alberga a la biblioteca. ¡Que bien se siente caminar por los pasillos de la unidad! Recordando cuando era estudiante, viendo cómo casi todo permanece igual, las cafeterías, los estacionamientos... vaya que tiempos gloriosos, como dicen: recordar es volver a vivir.

Recuerdo que todos nos sentíamos amos y dueños del universo, queriéndonos comer al mundo y pensando que nada nos podría detener. Y literalmente sigue siendo así, solo que en un contexto diferente.

Pero lo más importante de esta pequeña visita es que parece que el tiempo se detuvo. Entrar a los Laboratorios Pesados de Ingeniería Metalúrgica y percibir el clásico olor de minerales, fundición, materiales diversos de la metalurgia... ¡Cómo recuerdo mis tardes con mi molino para mezclar cobalto y molibdeno en polvo, todo para mi tesis! Era como jugar con lodo, ¡pero sin agua! Suena curioso, pero así era. Pasaba largas horas de espera en un difractómetro de rayos X para analizar mis aleaciones y medir la cantidad de energía acumulada en el proceso de molienda, utilizar el planímetro para obtener áreas... Recuerdo algunos descuidos como un día cuando dejé prendida mi bomba de vacío y estando en casa brinqué como chapulín para llamar por teléfono y asegurarme de que todo estuviera en orden, sin algún posible incendio o casas por el estilo. Hasta el difractómetro un día también lo dejé prendido y ya me imaginaba pagando algunos milloncitos de pesos por semejante aparato.

Lamentablemente, ahora parece que la educación sigue bajando de calidad, según lo que me enteré y es muy triste. ¡Mientras tanto me quedo con el grato sabor de mis tiempos de estudiante!

Tlamatilistli