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jueves, 8 de agosto de 2024

La Gestalt a los 80 y 90

El mes pasado estuve en casa de mi papá haciendo diversas cosas, entre ellas descubrí que había un pequeño arsenal de recuerdos que por alguna extraña razón quedaron congelados desde los 80 y 90 hasta la fecha. Particularmente fueron recuerdos de la vocacional y de la carrera. Inicialmente pensé en simplemente tirarlos, pero “algo” me dijo que debía leerlos y después tirarlos. Independientemente de lo que había, el efecto fue muy interesante no solo porque recordé muchos detalles que ocurrieron, sino porque al mismo tiempo entré en una etapa de relajación que hasta el día de hoy predomina.

Pareciera que ese “volver a vivir” cerró y concluyó inquietudes que incluso por la misma distancia del tiempo, tampoco percibía. No puedo expresarlo de otra manera, pero lo cierto es que esa paz interior se disfruta bastante. De hecho, las actividades en casa de mi papá evidentemente me llevan a toda la infancia y adolescencia disfrutada y no disfrutada en ese espacio especial, seguramente también influyeron en cerrar muchos elementos que son necesarios para hacer crecer el Ser y estar mental y emocionalmente más estable.

Nuestro pasado es relevante, y como lo dije una ocasión: el pasado es referencia, no residencia. Esta pequeña referencia hoy por hoy es una herramienta para vivir mejor, vivir feliz, vivir intensamente. 


lunes, 30 de enero de 2017

El primer año

Hace un año...

Todo parece normal, todo se ve igual, pero en un instante todo ha cambiado. La imaginación no permite definir cómo será la vida a partir de ese instante. Nadie se lo imagina. La alegría se despierta por dos nuevos motivos maravillosos. El acompañamiento inicia y la responsabilidad debe aflorar en toda la extensión de la palabra.

A lo largo de un año...

Al fin, dos simples razones para plantear cómo transmitir lo mejor de lo mejor, dos simples razones para transmitir conocimiento y sabiduría, dos simples razones que día a día ofrecen maravillas, dos simples razones que hacen cuestionar cómo son los valores, dos simples razones que permiten vivir nuevamente, dos simples razones que complementan una niñez, dos simples razones que ante su mismo reflejo expresan la más maravillosa energía de la alegría y del ser, dos simples razones que mes a mes entran en una nueva etapa, dos simples razones que reflejan la pureza del ser y del espíritu, dos simples razones que motivan el día a día y el mes a mes, dos simples razones que son la chispa de la vida, dos simples razones que maravillan a cualquiera, dos simples razones que sorpresivamente se desplazan, dos simples razones que reflejan una sonrisa de lo más natural y sincera que puede existir, dos simples razones que hacen toda una vida, dos simpes razones de ternura, dos simples razones compactas que serán grandes y llenas de grandeza, dos simples razones que hacen grandes momentos en un instante, dos simples razones que roban el aliento con cosas sencillas, dos simples razones que están por ser independientes, dos simples razones para una verdad puntual mediante la mirada, dos simples razones para un respirar lleno de paz, dos simples razones para el reír puro y sincero…

Hoy...

La transmisión de valores afronta un reto maravilloso y hacer de esas dos razones dos hombres en toda la extensión de la palabra son dos razones para el Ser.

martes, 7 de enero de 2014

Reflexiones de un año (y más)

El año nuevo inicia. El famoso puente Guadalupe-Reyes ha concluido y nuevamente todo marcha como siempre. Los proyectos de todo tipo se renuevan y/o continúan. Nuevas experiencias se acumulan en el camino de la vida. Y una pregunta surge: ¿qué tanto has mejorado como ser humano? He allí el detalle.

Inmersos en las actividades cotidianas, solemos perder de vista cosas elementales. A veces creemos que todo marcha bien y nos damos cuenta que no es así. Y sucede lo contrario, pensamos que hay algo mal y obtenemos excelentes resultados. Escudados por mil pretextos, el descuido puede ser enorme en todos los sentidos, pero basta una palabra o una frase para pensar y proyectar una renovación.

Apelando como muchas veces lo hago, el desarrollo humano exige constancia y entrega. Dejar de lado el entrenamiento, trae como consecuencia dar mil pasos atrás y lo peor es que hay que volver a empezar. ¿Cuánto hay que volver a empezar tras un año de abandono? ¡Mucho! Y no es aconsejable bajo ningún pretexto volver a ser un pez, que inmerso en las profundidades de su “agua”, se olvida y hasta desconoce que arriba del agua hay aire.

Retomo aquello de la X-dependencia, es decir, pasar de la dependencia a la independencia y en el mejor de los casos a la inter-dependencia. ¿Diferencias? Dependencia es ser esclavo, no hay decisiones propias. Independencia es tener libertad, decisión propia. Inter-dependencia es saber que uno es independiente pero que junto con alguna otra persona se puede hacer más y mejor. Nos cuesta mucho trabajo dejar de ser dependientes y por increíble que parezca, a veces morimos con grandes lastres de dependencia. Si hemos sido afortunados en ser independientes, ¿lo somos en todos los sentidos? A mayor independencia, mayor libertad y mayor felicidad. Pero no hay que caer en el engaño, ya que a veces pensamos que estamos bien y sucede lo contrario. ¿Has logrado la independencia absoluta? ¡Felicidades, eres de los afortunados que incluso emocionalmente goza de un equilibrio en la vida y en todos los demás sentidos! Y si es así, ¿estás preparado para dar el último paso y entrar en una sinergia donde incluyes a los demás? Si te dices libre y excluyes, sospecho que tienes más dependencia que nada.

A lo largo de un año se comenten errores, pero hay aciertos valiosos. Lo importante es cómo se han superado esos errores y si se ha aprendido a no volver a cometerlos. Así, las experiencias de la vida se siguen incrementando. Ojalá que este nuevo año haya más independencia, ya no digamos una inter-dependencia. Como se dice, ayúdate para que puedas ayudar a los demás. Crece para que puedas hacer crecer a los demás. Y si estás en los albores de la inter-dependencia, ayuda a que otros sean también inter-dependientes.

¡Feliz año nuevo!

viernes, 30 de agosto de 2013

¿Qué significa vivir en el Axkankayotl?

Varias han sido las entradas que he escrito acerca del presente y de vivir en el presente. Aunque muchas personas dicen que es claro, en realidad no les ha quedado claro. Aceptar el concepto de vivir en libertad puede ser tan complicado como toda una vida.

Vivir en el presente no es olvidarse del pasado, es liberarse del pasado. Vivir en el presente no es cometer un error y hacer que no pasa nada, es saber asumir las consecuencias de tus actos. Vivir en el presente no significa ser insensible a las cosas que acontecen, es sólo ubicarlas en el lugar correcto. Vivir en el presente no es dejar de planificar una vida, es no proyectar los lastres del pasado hacia tu vida futura y que la sigas arruinando.

Vivir en el presente es crecimiento interno, es paz, es armonía, es conocerse. Vivir en el presente es conocer y permanecer en la libertad y si llegas hasta este punto, es entrar en la armonía del ágape, es proyectarte finalmente hacia la conciencia y la eliminación del ego. Vivir en el presente es el desarrollo humano más grande que puedes hacer pero con tu persona.

Tal vez sigan pensando que no queda claro. Efectivamente, es difícil asimilarlo porque es ir en contra de todas nuestras falsas creencias, pero date la oportunidad y verás que vivir en el presente es felicidad absoluta.

domingo, 3 de marzo de 2013

Espiritualidad flexible versus espiritualidad inflexible

"Existen dos formas de sentirse espiritualmente seguro: una es adherirse a una doctrina, un liderazgo y unas normas morales fijas y sencillas. Otra es mostrarnos receptivos a la vida, profundizar en nuestra percepción y renunciar a toda actividad defensiva con respecto a nuestras convicciones.

Jesús representa este segundo enfoque.

El primero tan sólo nos ofrece la ilusión de la certeza, una ilusión que se mantiene a través de una angustiosa inflexibilidad.

Lo que nos propone Jesús es vivir a partir de una fuente más profunda, con unos valores que no pueden ser codificados en una lista de reglas. El elemento central en sus valores es el amor, entendido como un respeto profundo hacia el prójimo."

Thomas Moore, en su libro Jesús y el alma de los evangelios, deja muy claro que si nos apegamos a una moralidad religiosa tradicional, seguramente tendremos esa seguridad espiritual pero totalmente llena de reglas rígidas, con las complicaciones que eso conlleva. Por el contrario, él dice que una espiritualidad apegada al amor, llena de reflexión, es mucho más compatible con la enseñanza de Jesús, y estoy completamente de acuerdo.

La iglesia ha impuesto a lo largo de tantos años una serie de reglas que más allá de lograr la auto-realización espiritual del hombre, ha desencadenado un moralismo generador de culpas innecesarias.

Es momento de que busques en tu interior ese Reino, es momento de que seas libre, es momento de que dejes las reglas inflexibles, es momento de que vivas en armonía con la vida, es momento de que desarrolles tu ágape, es momento de que hoy en adelante seas feliz.

Despierta tu consciencia y desarrolla tu Ser.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Lo que cuenta es la pakiliskayotl

El caminar pausado daba tiempo a la reflexión, al discurso, a lo cómico. Las horas pasaron y cuando menos se esperaba, ¡la diversión llegó! Así, sigo comprobando aquella frase que un buen amigo me dijo hace algunos años: “nunca dejes de hacer lo que te gusta, porque es lo único que te mantendrá y sacará adelante”.

Detrás de la diversión aparecieron los niños que esos adultos siempre llevan dentro, pero que generalmente se reprimen y castigan. No obstante, en ese espacio de entretenimiento, los adultos desaparecieron, y los niños hicieron de las suyas. Así, sigo comprobando que los niños viven en un mundo lleno de mayor felicidad que el de los adultos.

La agitación de los juegos hizo que desapareciera el tiempo, y esos niños entraron en un nivel de armonía perfecta, donde el presente se disfruta al máximo con las consecuencias gratas de disfrutar de la consciencia. Así, sigo comprobando que al no tener noción de pasado y futuro, la atención, la razón de ser, la existencia y cualquier otro sinónimo, es uno solo con nosotros, ¡es vivir! ¡Es felicidad!

Al agotar las opciones de juego, los niños se preguntaban qué hacer. Unos se inclinaban por más juego, otros por seguir caminando. Sin embargo, tras la sintonía del presente, el juego llegó de nuevo. Así, sigo comprobando que la libre decisión de escoger la mejor opción y entrar en el mundo del compartir, es sin lugar a dudas la mejor que se puede hacer.

domingo, 13 de marzo de 2011

¡Vive! Tan solo ¡VIVE!

Una de las primeras canciones que recuerdo dejaron huella en mí, fue la canción Vive de José María Napoleón. Me impactó bastante y desde aquel entonces me la sé prácticamente de memoria. Transcribo unas cuantas líneas, porqué sé que son un mensaje claro y reúnen lo que hoy necesitas.

Vive feliz ahora mientras puedes.
Tal vez mañana no tengas tiempo para sentirte despertar.
Siente correr la sangre por tus venas.
Deja volar libre tu pensamiento.
Deja el rencor para otro tiempo.
Echa tu barca a navegar.
Abre tus brazos fuertes a la vida.

Y cuando llegue al fin tu despedida seguro es que feliz sonreirás
por haber conseguido lo que amabas,
por encontrar lo que buscabas,
porque viviste hasta el final.


Y para todos aquellos que la conocieron en su momento y para las nuevas generaciones que tal vez no la conozcan, aquí está la canción completa.