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jueves, 8 de agosto de 2024

La Gestalt a los 80 y 90

El mes pasado estuve en casa de mi papá haciendo diversas cosas, entre ellas descubrí que había un pequeño arsenal de recuerdos que por alguna extraña razón quedaron congelados desde los 80 y 90 hasta la fecha. Particularmente fueron recuerdos de la vocacional y de la carrera. Inicialmente pensé en simplemente tirarlos, pero “algo” me dijo que debía leerlos y después tirarlos. Independientemente de lo que había, el efecto fue muy interesante no solo porque recordé muchos detalles que ocurrieron, sino porque al mismo tiempo entré en una etapa de relajación que hasta el día de hoy predomina.

Pareciera que ese “volver a vivir” cerró y concluyó inquietudes que incluso por la misma distancia del tiempo, tampoco percibía. No puedo expresarlo de otra manera, pero lo cierto es que esa paz interior se disfruta bastante. De hecho, las actividades en casa de mi papá evidentemente me llevan a toda la infancia y adolescencia disfrutada y no disfrutada en ese espacio especial, seguramente también influyeron en cerrar muchos elementos que son necesarios para hacer crecer el Ser y estar mental y emocionalmente más estable.

Nuestro pasado es relevante, y como lo dije una ocasión: el pasado es referencia, no residencia. Esta pequeña referencia hoy por hoy es una herramienta para vivir mejor, vivir feliz, vivir intensamente. 


jueves, 4 de julio de 2013

El regreso

La vida es agitada… la gente está muy alocada… las actividades cotidianas exprimen… los compromisos amenazan… los días se acortan… y el universo parece contraerse.

Mantenerse en el camino es un reto, indistintamente de las circunstancias. Hay que tener un impermeable donde todo lo negativo se resbale y sólo deje pasar la parte positiva. La instrucción debe repasarse cada día, cada instante, momento a momento o de lo contrario por cada paso hacia adelante es posible que en realidad des dos pasos atrás. Los egos del entorno deben resbalarse también, o tu ego crecerá y te destruirá. Cada sacudida en la vida diaria debe permitir la eliminación de ego, pero al parecer, a veces esa sacudida atrapa más ego.

Sin embargo, ese mágico reír siempre llegará para salvar y aliviar. La sonrisa real y la risa verdadera son enemigas del ego, son enemigas del lastre del pasado. Si aunamos la templanza, será posible mantenerse en el camino correcto o incluso regresar a él. Y si tienes más armas, todo será más fácil. El dolor se alivia y te permite sentirte sin peso alguno, sin lastre.

Obsérvate detalladamente… si no ves una sonrisa honesta y legítima, hay un ego enorme que te consume.

Cada vez que pase la tormenta, tendrás la oportunidad de regresar al camino, a ese renacer que buscas y buscas y que al final te das cuenta que no necesitas buscarlo porque te encuentras en él, sólo sonríe para que estés en armonía. ¡Lo demás llega solo!