Mostrando entradas con la etiqueta aprendizaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aprendizaje. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de junio de 2025

La sed de aprender

Tengo mil cosas qué hacer, pero tengo también que darme tiempo para expresar el sentido de la vida mezclada con un poco de contemplación.

El día de hoy me tocó dar el resultado de una calificación bajo circunstancias especiales ya que la persona tuvo ausencia de medio semestre por cuestiones laborales. Pero sus antecedentes de rendimiento académico fueron muy buenos. Mantuvo una participación con su equipo resolviendo incluso parte del problema en cuestión, generando resultados interesantes que sus compañeros de equipo no podían explicar. Mi propuesta fue muy clara, ofrecerle la acreditación con el mínimo. La respuesta fue bien recibida desde luego. Sin embargo, la historia no acaba allí.

Ante los comentarios de que le ha gustado el mundo de la temática de la materia, y ver su inquietud sobre aprender aún más, le hice el ofrecimiento de que podía venir en algún rato libre a acabar de aprender. Esas palabras bastaron para que no solo expresara una sonrisa, no solo expresara gusto, sino expresara un cúmulo de emoción y alegría de que podría seguir aprendiendo. El contraste es interesante porque la expresión de acreditar su materia respecto a la expresión de la oportunidad para aprender fue completamente abismal.

Este tipo de reacciones son las que dan sentido a la vida y las que complementan con certeza que hay personas que necesitan un empuje para que posiblemente puedan iniciar una travesía que ni ellas mismas se imaginaron. Esa respuesta de emoción me confirma que la decisión que tomé fue la correcta. Posiblemente he cazado un pequeño talento que puede dar resultados impresionantes en lo futuro, y sobre todo en un área que generalmente por parte de los estudiantes se presume complicada. Hoy, una vez más, he visto una respuesta que obedece más que nada a la inquietud y a la sed de aprender. Ante esto, lo demás es nada.

domingo, 11 de octubre de 2015

De este lado del camino…

La vida es un sendero donde nada es reversible. En ese camino que todos recorremos, tarde o temprano encontramos la razón de ser. La parte reflexiva del sendero está siempre al alcance, pero por razones que raramente el ser humano entiende, la gran mayoría de las veces sólo en el final del sendero se es consciente y se decide tomarla. Para otros seres humanos esa parte reflexiva llega abruptamente por un incidente que impacta sus vidas. Pero indistintamente de cómo tenemos acceso a ella, la historia siempre es y será la misma: tomar consciencia.

Cuando se toma esa consciencia, estamos en el lado correcto para apreciar la vida. De este lado del camino las cosas son diferentes. De este lado del camino aprendemos la verdad. De este lado del camino te das cuenta que no necesitas buscar ningún destino. De este lado del camino simplemente tienes el mejor encuentro de tu vida… y entonces podrás comprender que la vida tiene un sentido muy especial y que el único compromiso real es contigo mismo.

Café Tacvba nos dice de forma simple lo que encontrarás o ya has encontrado en el lado correcto del camino…
¡El amor verdadero!

jueves, 4 de julio de 2013

El regreso

La vida es agitada… la gente está muy alocada… las actividades cotidianas exprimen… los compromisos amenazan… los días se acortan… y el universo parece contraerse.

Mantenerse en el camino es un reto, indistintamente de las circunstancias. Hay que tener un impermeable donde todo lo negativo se resbale y sólo deje pasar la parte positiva. La instrucción debe repasarse cada día, cada instante, momento a momento o de lo contrario por cada paso hacia adelante es posible que en realidad des dos pasos atrás. Los egos del entorno deben resbalarse también, o tu ego crecerá y te destruirá. Cada sacudida en la vida diaria debe permitir la eliminación de ego, pero al parecer, a veces esa sacudida atrapa más ego.

Sin embargo, ese mágico reír siempre llegará para salvar y aliviar. La sonrisa real y la risa verdadera son enemigas del ego, son enemigas del lastre del pasado. Si aunamos la templanza, será posible mantenerse en el camino correcto o incluso regresar a él. Y si tienes más armas, todo será más fácil. El dolor se alivia y te permite sentirte sin peso alguno, sin lastre.

Obsérvate detalladamente… si no ves una sonrisa honesta y legítima, hay un ego enorme que te consume.

Cada vez que pase la tormenta, tendrás la oportunidad de regresar al camino, a ese renacer que buscas y buscas y que al final te das cuenta que no necesitas buscarlo porque te encuentras en él, sólo sonríe para que estés en armonía. ¡Lo demás llega solo!

lunes, 17 de octubre de 2011

El tlamachtilistli constante

La primera vez que uno lee un libro se aprenden muchas cosas. Tal vez hasta complicado pueda ser porque hay una gran cantidad de cosas nuevas. No obstante, al volver a leerlo, uno se da cuenta de la gran cantidad de cosas que aún no se han aprendido. Desde pequeños detalles que complementan significativamente la idea, hasta grandes secciones que parecieran que nunca se leyeron.

El fin de semana inicié la lectura precisamente de un libro que había leído y seis años después es increíble, pero pareciera que nunca lo hubiera hecho. La retrospectiva, el conocimiento complementario por otras actividades, el desarrollo de nuevas ideas, entre otras cosas, hacen que el libro cobre suma importancia. Hasta en esto está Einstein: ¡la relatividad de las cosas!

El punto de interés es que de acuerdo con nuestras experiencias, conocimiento e interés hace que un simple libro aporte o no a nuestro conocimiento. Me parece que independientemente de estos y otros factores, uno debe leer un libro por lo menos dos veces.

El aprendizaje es un continuo a lo largo de la vida y mientras se pueda hacer, la lectura debería ser un deporte. El mexicano promedio lee 2 libros al año mientras que el europeo promedio lee más de 30 y en algunas regiones de Europa, hasta por arriba de 52. La cultura influye, sí. Y aquí en México se espantan de cualquier cosa.

Atrévete a leer de todo, el único que saldrá ganando eres tú y de paso, podrás despertar más y tomar mejores decisiones.

miércoles, 20 de octubre de 2010

La relatividad de la asomaluauetl

La clase había terminado. Había que enfriarse para evitar un choque térmico con el contraste de temperatura existente en el exterior. Casi todos se habían ido, pero otras personas estaban en espera de algo. Repentinamente, los expertos se pusieron a practicar y aunque eran movimientos tipo película, la complejidad era evidente.

Observando a los expertos en su desenvolvimiento, me tocó ver cómo la experta (mi maestra) aprendía de otro experto. La corregía, le enseñaba, le refinaba los movimientos. ¡Fantástico! Eso comprueba por enésima vez, que siempre estamos en constante aprendizaje, que no lo sabemos todo, que entre más aprendemos, más nos especializamos y menos sabemos del resto de las otras cosas, por consecuencia, esa frase de “entre más aprendo más me doy cuenta que tan ignorante soy” es la mejor descripción y resumen para este párrafo.

¿Cuándo aprenderé lo que justo vi entre expertos? Tal vez nunca, tal vez pronto, no lo sé, mis habilidades están marcadas por un antecedente que hay que cambiar, hay que desprogramarse, como dirían los de la programación neurolingüística. Entre las miles de cosas relativas y la experiencia, es infalible que “se hace camino al andar”.

jueves, 5 de agosto de 2010

La nemilistli: el juego donde solo se juega, no se gana

Todos jugamos diversos juegos en diferentes ocasiones a lo largo de toda la nemilistli. Hay quienes juegan sanamente y hay quienes juegan los juegos más peligrosos y atrevidos en donde se arriesga la nemilistli, como lo es una apuesta o llegar a extremos de una ruleta rusa. Si bien los deportes extremos tienen un alto riesgo, es parte de lo que muchos acostumbran para ponerle algo de “sabor” y “sentido” a la nemilistli.

Una pregunta esencial en esto es ¿hasta dónde se juega para ganar? Se gana en las canicas, se gana en el trompo, se gana en un juego de damas chinas, se gana en el ajedrez, se gana en un partido de lo que sea, etc. ¿Se gana en un deporte extremo? Puede ser fácil responder o tal vez sea complicado. El punto no es ver si se compite, si no más bien lo que se gana.

Indistintamente de si se gana algo o se gana el juego, curiosamente todos estamos involucrados en un juego donde solo se puede jugar mas no ganar. Se pueden generar estrategias para avanzar, para ser más competitivo, cuidarse de no estar en desventaja, etc. Las reglas son simples, solo hay que tomar las mejores decisiones. Este juego tan divertido y entretenido para muchos es también un infierno para otros más. Hay quienes desisten del juego, sabiendo que nunca podrán ganar (y que tristeza) se dejan vencer. Otros por imprudencia interfieren con el juego de alguien más llegando incluso a eliminarlos de dicho juego.

Este juego es el juego de la nemilistli. Hay personas a las que les gusta la paradoja de las damas inglesas, avanzando paso a paso, decisión tomada no hay marcha atrás. Cuando se llega a la cumbre se puede mover en todas direcciones. Hay otros que prefieren ver la nemilistli como el juego de la marmota, donde todo se repite para volver a comenzar en cada ciclo que termina y dicen que no debe uno ver lo que termina, sino lo que comienza.

El sábado pasado me tocó darme cuenta por enésima vez de que mi juego puede acabar en cualquier instante a causa de otras personas. Un mal jugador (en este caso alcoholizado) no solo pudo haber salido del juego, también puso en desventaja a sus hijos, a mi y a otra persona. La nemilistli no se juega con alcohol. La imprudencia fue la única ganadora en todo esto.

Y como en la paradoja de la marmota, lo que ha comenzado para mí es simplemente una etapa de nuevas metas y objetivos. Bien dicen los del desarrollo humano que solo aprendemos de dos formas: por alta repetición o por un fuerte impacto (físico o emocional).

jueves, 31 de diciembre de 2009

Lo mejor del año

A lo largo del año ocurrieron una serie de sucesos bastante satisfactorios y confortables, de aquellos que dejan gran sabor de boca y cuyo significado se traduce simplemente en que las cosas hay que seguirlas haciendo como hasta ahora y si es posible, aún mucho mejor.

Visitas a grandes ciudades como Cancún, Morelia, Cuernavaca, Veracruz y Oaxaca, así como a otras mucho más pequeñas como San Andrés Tuxtla y Catemaco, me enriquecieron para pensar en nuevas expectativas. Concluir algunos proyectos e iniciar otros son también motivo de gran satisfacción, esencialmente por la participación de mis alumnos, que sin ellos no sería posible hacer tantas cosas. Tener la oportunidad de enriquecer a alumnos y colegas, y al mismo tiempo enriquecerme de ellos, es una experiencia única porque se generan sinergias en las que todos crecemos.

Tuve la fortuna de romper vínculos formales y convertirlos en vínculos de amistad para incrementar mi lista de amigos. Desde luego el compartir tiempo con familiares es otro factor de peso que es imposible omitir.

Lo más relevante me ocurrió la noche del 19 de septiembre. Fue una fecha muy especial que dejó huella por la simple y sencilla razón de que me liberé de muchas cadenas y, al mismo tiempo, conocí una frase que me retroalimentó: “vivamos lo que tengamos que vivir”. Esta frase fue como une lección de vida, como un refuerzo a la liberación de las cosas que se quedan como un lastre.

Hoy concluye el año del búfalo que según los chinos, representa la prosperidad. Personalmente, aún con la “crisis”, este año fue muy próspero para mi.

¡Kisempakkayotl para todos!