sábado, 6 de marzo de 2010

El saiga José y su salsa

En los inicios de la salsa no siempre se identificaba el ritmo que ahora todos conocemos. Solía incluso tener matices muy similares a la cumbia, entre otros ritmos. Además en aquellos años, las guitarras electrónicas eran la moda para cualquier ritmo musical, por lo que era fácil encontrar tonos de rock and roll por doquier.

Una salsa famosísima y que seguramente casi todos conocen es el Negro José. Esta pieza musical, indistintamente que fue de las primeras salsas que marcó historia a finales de los 70 y principios de los 80, desde mi apreciación tuvo claramente un estilo muy peculiar y que se refinó hasta tener lo que ahora escuchamos tradicionalmente en este ritmo. Se distingue por supuesto la trompeta, el teclado imitando al piano y no podía faltar la guitarra electrónica que menciono, sin dejar de destacar a los otros instrumentos musicales y las palmas de las manos.

La riqueza que ofrece la salsa es impresionante. Mi primo (quien tiene una trayectoria artística y musical muy interesante) un día me dijo que la salsa era como la música clásica del baile, es decir, no es fácil componer salsa, ni tampoco es fácil bailarla por el grado de elaboración, se requiere práctica. Es un ritmo muy fino. Y concuerdo con él porque me costó trabajo llevar el paso cuando comenzaba a bailarla, casi siempre lo perdía e incluso prefería no bailarla.

Siguiendo con el Negro José, recuerdo haber escuchado criticas por ser diabólica y satánica. Esto era por la frase: “Eres diablo pero amigo...” y esta otra: “Y su camisa endiablada le hace saltar...”. Después de verificar el contexto de las frases, yo no le encuentro nada que tenga que ver con el diablo, ya que según la letra, se trata de un africano que baila alegremente el candombe y que por el estilo, la danza tiene pasos curiosos que lo hacen ver como saiga alrededor de las brasas. Trato de imaginarme el espectáculo y creo que sería impresionante.

Curiosamente, la letra del Negro José disponible en la red está equivocada. No pude encontrar alguna que cite al raro y bello animal que menciona la letra original. Pero se los presento a continuación.

viernes, 5 de marzo de 2010

Mañana

El tiempo corre, pasa, sigue su curso... Algunos destellos en la lejanía muestran evidencia de lo posible, pero al mismo tiempo se deja entrever la barrera. ¿Acaso hay un puente? Las distancias son enormes, poco comunes. La duda parece disminuir, pero un pasado figurativo impide eliminarla. ¿Se podrá usar ese puente? Las diferencias ideológicas se descubren, pero eso no importa, al contrario, enriquece. El sueño de lograrlo todo... vive. ¿Ayudará quitar la neblina que hay sobre el puente? Cada instante es un paso hacia el puente. Mañana, un paso más. Mañana un destello más. Mañana, una distancia más corta, aunque no tanto como quisiera. Mañana es importante.

La posesión de Ejekasesek

He estado en diferentes lugares del país y me han tocado diferentes climas, afortunadamente nada extremo aún, no obstante el pasado jueves 25 de febrero por la noche me tocó sentir qué es una posesión climática, particularmente de frío. Me tocó conocer el famoso Cerro de la Bufa, ubicado en la Ciudad de Zacatecas.



La temperatura estaba un poco baja, sin embargo ninguno de los que íbamos en el grupo rumbo al cerro se imaginaba que el ejekasesek estaría bastante fuerte. Al llegar, bajamos de los autos y ... ¡aaahhhhh!


Mi cuerpo empezó a temblar inmediatamente, la cara se iba enfriando rápidamente, la postura recta de la espalda era imposible sostenerla ante la presencia del frío. Mi chamarra de “súper-mega-borrego” más bien parecía una playera súper delgada y aunque escondía mis manos entre las bolsas también se iban paralizando. Repentinamente un adormecimiento empezó a apoderarse de mi ser, los huesos parecían tubos de vidrio transportando en su interior material criogénico. Poco a poco la posesión del frío en mí, era inevitable. Aún así tomé fuerzas. ¡El frío no iba a detenerme e impedir que sacara fotos (aunque movidas de tanto temblar), tampoco iba a detenerme en conocer todo el mirador y mucho menos me iba a quitar la intención de estar 20 minutos en la Bufa!


Al entrar al carro el hormigueo de cara y manos aumentaba. ¡La calefacción no hacía nada por exorcizarme del frío! Pero la fe en mi circulación sanguínea tuvo éxito y finalmente el monstruoso frío salió de mí dejándome en paz.

¡Una gran experiencia de itstik!

lunes, 1 de marzo de 2010

Yo, ¿teposkuayolotl?

Lunes por la mañana. Ingreso a mi lugar de trabajo. Me encuentro con caras conocidas. Sé quienes son, pero me cuesta trabajo recordar qué pendientes tengo con cada uno de ellos. El sueño es pesado y me estorba para ver con claridad muchas cosas que suceden a mí alrededor. Veo más caras conocidas y de repente escucho: "Se le olvidó que teníamos algunos pendientes". Realmente sí me acordaba pero entre la inercia de la desconexión total, no pude llegar a tiempo.

Entrando a la oficina, "Oiga, espéreme, necesito hablar con Usted". Bien, me espero, pero ¿para qué? todos sabemos lo que hacemos, sin embargo, algo tengo que decir con respecto a lo que me pregunten. Muy pesado, me siento lento y solo escucho en mi interior una maquinaria que me dice, sigue este paso y luego este otro. Y así lo hago.

Sorpresivamente otra instrucción se hace presente: clases, clases, clases... Llegué tarde con mi grupo. Clase suspendida porque tengo otros pendientes. Pero ¿qué pendientes? ¿Acaso no está todo en orden? Pues sí, pero requieren de mi presencia. ¡La junta! No puede ser, hay una junta y no tengo tiempo para ir, pero hay que asistir, es importante, las decisiones que se tomen son de peso. Mi Yo interno se robotiza, solo atiende por las actividades que salen al paso, que según fueron programadas con anticipación, pero algo pasó porque mi chip no tiene registrado nada.

Opiniones, discusiones, propuestas, bla, bla, bla, bla, bla... Votaciones... sí, todos de acuerdo. No tengo más instrucciones que hacer mas solo seguir lo programado. No hay más, solo eso, seguir y seguir mecánicamente porque no hay tiempo para otra cosa. Más tarde en el aula, las preguntas salen, yo contesto, pero... ¡no estudiaron! Les dejé que leyeran. No obstante mis instrucciones me dicen: evalúa, evalúa, evalúa... Obvio, si se tratara de un examen, cero redondo.

Todo a mí alrededor se ve como otros entes mecánicos, haciendo lo que tienen que hacer, yo mientras sigo mis instrucciones... para terminar el día.

Seguramente la "vida" de un robot es aburridísima.

lunes, 22 de febrero de 2010

Correos tlakaualis

Indagando en los miles de correos que se van almacenando a lo largo de muchos años, me encontré con casos curiosos que ya no recordaba.

Desempolvé un correo que escribí hace 4 años y que me lo envié a mí mismo. Realmente ya no me acordaba de ese correo, que lleva por título: “Hoy la vi...”. Aunque estuve tratando de recordar una y otra vez, no pude identificar a la persona que describo, lo cual me obliga a pensar en un simple lapsus memoriae (dado que tampoco garantizo acordarme en el futuro).

En otro correo, aparece la descripción de una plantilla para anteproyectos con la idea de crear nuevas empresas. Lo sobresaliente es que se consideró el riesgo y la mercadotecnia, algo que a veces se deja de lado. ¿En qué momento se quedó abandonado el proyecto que dio origen a la platilla? Creo que la inercia de mis actividades nos llevó a dejar todo en papel.

Descubrí que tengo correos que piden un simple “hola” y que al no contestar en un tiempo razonable se convierten en gritos que solicitan atención inmediata. Esto me llevó a reflexionar que aunque estamos conectados todo el día y todos los días, dejamos pasar cosas que son importantes entre nuestros contactos. Es increíble que hasta electrónicamente abandonamos a nuestros familiares y amigos.

También me encontré con un correo misterioso, de aquellos que la gente escribe de forma peculiar y generan una atmósfera de desconfianza, pero que al ver de quién se trata todo se vuelve totalmente confiable y finalmente causa risa. Lo interesante es que este correo desencadenó un sin número de alegrías y bienestares personales que hasta la fecha mantienen una excelente amistad.

En otro correo apareció una participación que hice en un foro internacional sobre emociones personales, ruptura, realización y temas relacionados. A partir de ese comentario me solicitaron participar activamente. Nunca lo hice. Creo que, tal vez, la razón esencial es que prefiero ayudar a la gente en persona y retroalimentarme de forma inmediata. ¡Esa es una razón de ser!

Estos son solo algunos casos del baúl de los correos olvidados...

sábado, 20 de febrero de 2010

Las pausas en la yolistli

Con el paso del tiempo, se van concretando ciertas cosas que uno busca. En ese proceso, uno se desprende de otras cosas más, no solo por concentrarse en lograr la meta, sino por que el medio también influye. Sorpresivamente, aparecen ciertas personas que motivan a buscar y retomar justo ese instante en donde se hizo una larga pausa, y es cuando uno se pregunta ¿Qué hice en todo este tiempo? ¿Cómo pude dejar las cosas guardadas solo en un recuerdo? La realidad es que no podemos hacer todo a la vez y tenemos que priorizar. Pero siempre podemos volver a oprimir el botón de “reproducir” y continuar donde nos quedamos.

El regreso a los “escenarios”, cualquiera que sea el caso o la situación, es bastante confortable. Y no se diga si hasta la energía de ese entonces se vuelve a sentir. Pero además hay otras cosas interesantes como el “actualizarse”, factor esencial y que al mismo tiempo es un reto que culmina en más sensaciones agradables. El contraste de aquellos tiempos con respecto a las nuevas experiencias deja entrever que siguen existiendo patrones comunes que muchos siguen y con los cuales se defienden. Otros mejoran dichos patrones y los convierten en sus mejores armas para dar paso a la fascinación. La magia de los contrastes hecha a volar la imaginación para perfeccionarse y lograr nuevos retos.

Detrás de los contrastes y de los escenarios, se deja entrever el gusto de otras personas y el posible gusto de uno mismo. ¡Gracias a esa persona que provoca volver a “reproducir de la cinta”!

¡Viva la yolistli!

lunes, 15 de febrero de 2010

Una mirada al amotlamini

Algunas veces me pregunté cómo sería el amotlamini, si se podría ver algo o apreciar algún color. En un contexto de algo muy grande, tal vez no sea imaginable. Si no tiene principio ni fin, tal vez no sepa en dónde me ubico con respecto a ese todo.

Un clásico experimento consiste en colocar un espejo frente a otro para observar los reflejos de cada uno de los reflejos del reflejo original... pero ¿cuál es el reflejo original? No importa, la luz se extingue, por lo que considero que el infinito tiene ausencia de color. La continuidad es lo único palpable en el infinito...

Gracias a la tecnología, podemos darle vida y color a una cara del infinito a través de Mandelbrot. ¡Disfruten el viaje!


Kuikatlamatilistli y realidad humana

La kuikatlamatilistli es una de las mejores cosas que se han podido inventar desde que la raza humana apareció en la faz de la tierra. La conexión musical que existe entre el ritmo, los compases y los acordes es infinita e incluyen un sin número de sensaciones, sentimientos, recuerdos, cuestionamientos, proyecciones, sueños, ideales, compromisos y hasta vínculos existenciales. Es tan grande el repertorio musical alrededor del mundo que es imposible conocer todo lo que existe.

Curiosa e indistintamente del tipo y época de la música, ésta siempre ha sido una manifestación del interior de las personas que la han creado, sin importar si se trata de canciones o de música instrumental. Pero, en el caso de las canciones, hay algo interesante: la mayoría contiene letra de desamor (en cualquier de sus versiones, variantes y vertientes). Si esto es el reflejo interno de sus creadores y las masas las convierten en éxitos, las cantan, las bailan y las refríen muchas veces, entonces la raza humana vive en la gran residencia del pasado, donde impera la falta de amor o amistad, la falta del sentimiento y afecto que inspiran por lo general ciertas cosas, así como la enemistad y el aborrecimiento.

Esto es muy complejo, nos puede llamar la atención un buen ritmo y la letra es todo lo contrario y no nos importa porque el ritmo manda. Claro que hay canciones donde no es así, donde la letra impera sin importar el ritmo.

¿Habrá algún humano que sea la excepción a la regla?

sábado, 6 de febrero de 2010

Instantaneidad continua

En el inmenso mar del tiempo, entre tantas opciones cuánticas que llevan a un mismo punto, la concomitancia es nula. Algunos días soleados, algunos otros bajo la lluvia, la paciencia toma su trono y desde allí tiene dominio perfecto. Entre la razón y el discernimiento, la serenidad goza de júbilo.

Mientras tanto, el universo con su gran capacidad de comunicación instantánea, evoca al poder de la fascinación para beneplácito interior.

jueves, 4 de febrero de 2010

Tlaltikpaktlis pequeños, grandes encuentros

Es curioso, cuando trabajaba en la iniciativa privada me dijo un amigo que independientemente de donde uno labore, las reuniones entre organizaciones suelen estar formadas por determinados círculos de personas que coinciden y generalmente se mantienen por cierto tiempo, e incluso se hacen de cierta fama. Y a lo largo de la vida he ido comprobando que realmente es así. Hoy, una vez más, lo reitero.

Me invitaron a participar en una reunión para establecer convenios entre nuestro país y el país más poblado y grande de los tigres asiáticos. Una vez instalados en mi Alma Mater, observé la lista de los participantes nacionales y noté que conocía a dos personas, el resto, ni la más remota idea de quiénes eran. En un determinado instante del evento, de manera inesperada dije: “A ese individuo yo lo conozco, pero ¿será quien pienso que es?”. Para mi grata sorpresa, a la hora de la comida coincidimos en la misma mesa y finalmente al escuchar su nombre corroboré que sí lo conocía: un profesor de mi carrera (aunque nunca me dio clases) que ahora es director de la escuela de donde egresé. Después de cruzar unas cuantas frases, el mundo de las soluciones sólidas no se hizo esperar en la conversación.

Y después de todo, las dos personas a mi izquierda y las dos a mi derecha eran egresadas de la misma institución que yo, aunque de diferentes escuelas. Jamás me imaginé estar entre familia en un evento internacional. No cabe duda que este tlaltikpaktli es pequeño y en el lugar menos inesperado a veces aparecen en escena personas de alguno de esos círculos que gozan de cierta fama.

Además, hoy descubrí que el nombre de México en mandarín se escribe así:


¿Alguna coincidencia azteca? Creo que es sólo mi imaginación...