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miércoles, 7 de enero de 2015

Una pequeña reflexión de año yankuik

Ha comenzado un año más, un año nuevo que siempre promete mejores oportunidades y hasta cambios radicales con el mejor beneficio. Y todos deseamos lo mejor de lo mejor.

Mientras los buenos deseos se ponen a la orden, nuestros vicios siguen sin alterarse. Por el contrario, pareciera que con cada año nuevo se fortalecen los vicios. Y para muestra basta un botón.

El día de ayer pasé a realizar algunas actividades en una plaza comercial. Buscando dónde era el mejor lugar para estacionarme y pensando que esos buenos deseos hicieran lo correspondiente, llegó la sorpresa: dos o tres autos entrando en sentido contrario para “ganar lugar”. Yo me pregunto si será muy difícil seguir indicaciones. No quiero cuestionar lo que no es, ya que todos estamos llenos de vicios, pero este es un simple ejemplo que desbarata los buenos deseos.

Así como este caso, podría escribir toda la vida sobre mis propios vicios y no terminar. Podría cuestionar muchas cosas y posiblemente verme mal al hacerlo, pero como todo buen deseo, quiero pensar que habrá algo que podré eliminar y podré decir que tengo un vicio menos dentro de los miles que tengo.

¿Y por qué no? Quiero pensar que todos podremos quitar algo que no nos funciona y que los buenos deseos se cumplan.

¡Feliz 2015 para todos!

martes, 21 de septiembre de 2010

Generación de hábitos (.2.)

Muchas veces he escuchado frases como “tiene el hábito de fumar después de comer” y “tiene el vicio de correr sobre el pasto”. Si bien en ambos casos se pueden sobreentender, son totalmente incorrectos. Un tlamanatilistli es una actividad positiva, que deja cosas buenas (en todos los sentidos) hacia quien lo hace. El vicio es todo lo contrario. Entonces, las expresiones correctas deben ser: “tienen el vicio de fumar después de comer” y “tiene el tlamanatilistli de correr sobre el pasto”.

No hay que olvidar que un hábito es una conducta repetitiva que se vuelve inconsciente. Pero sabiendo que un hábito y un vicio se generan de la misma forma, hay que poner atención en qué actividades estamos haciendo para catalogarlas de una forma u otra. Como lo había comentado previamente, la toma de consciencia nos permite distinguir lo bueno de lo malo, por consecuencia, si no se toma consciencia, no será posible distinguir qué actividades son positivas para generar hábitos, de aquellas que son negativas y que generan vicios.

Cuando una conducta es constructiva, se tiene un tlamanatilistli y cuando ésta no es constructiva se tiene un vicio. Con esto, entonces no deben expresarse frases como: “tiene el mal hábito de...” o peor aún: “tiene el buen vicio de...”.

¿Qué tlamanatilistlis tienes? ¿Qué vicios tienes? ¿Eres consciente de ambos? ¿Pones atención a lo que haces? Seguramente no es así porque te dejas llevar por la vida (que los otros hacen) y crees que todo marcha muy bien, crees que las cosas son así porque así deben ser, piensas que es normal y ¡piensas en tus vicios como un hábito! Si es así ¿porqué? Simple, no has tomado consciencia. Si no tomas consciencia no podrás generar hábitos y eliminar vicios.

¿Quieres generar nuevos hábitos? Entonces toma consciencia y repite varias veces al día y por varias semanas las cosas, así podrás transformar tus actividades paulatinamente en un hábito. Esa es la clave, repetición, repetición, repetición... A demás te sirve de aprendizaje.

Se dice que el primer hábito, el más importante de todos y ante todo, es repetir y tomar consciencia de la frase: “Yo soy responsable de mi propia vida”. Capta el mensaje, reacciona y no sigas como pez en el agua.